
Eran dos niños, la niña se llamaba Kamila y el niño se llamaba Gonzalo. Ellos vivían en una mansión, muy grande. Vivian con el tío que venía de Yugoslavia, y últimamente notaban que su tío se comportaba muy raro. Una noche su tío salió de la casa y ellos lo comenzaron a seguir, ellos descubrieron que iba a un lugar donde ya habían estado. Era un lugar un poco triste, con colores muy oscuros, muy grande, había muchos escombros por que el lugar estaba en la ruina ya hace un tiempo. Los niños se sorprendieron al ver a su tío escavando y vieron que llevaba un cadáver en sus manos, el cadáver ya estaba en muy mal estado. Los niños lo reconocieron, era su abuelo llamado Carlos, se pusieron a llorar y no creían que su tío fuera un asesino, estos se fueron a la casa. Al paso de los días lo fueron a seguir otra vez y descubrieron que esta vez era otra persona, lo siguieron durante muchas noches y siempre hacia lo mismo. Luego de un tiempo decidieron preguntarle, cuando por fin estaban decididos se llevaron una sorpresa desagradable, entraron al cuarto de su tío y este estaba muerto. Los niños nunca supieron porque hacia eso.
El secreto de su tío se fue a la tumba con él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario